Pensamiento mágico: Cuando se evade la realidad

El pensamiento mágico, es un tipo de pensamiento de la infancia en el que se piensa que “algo” hará que todos nuestros deseos se cumplan y que la solución de nuestros problemas vendrá de los demás o del mundo, en lugar de nosotros mismos, y,  que en muchos casos persiste o deja residuos en la edad adulta.  Como defensa el pensamiento mágico está asociado a la falta de desarrollo del pensamiento reflexivo y acciones mentales de orden superior por trauma complejo no resuelto.

El pensamiento mágico consiste en pensar que una persona, lugar, cosa o idea puede hacer que los problemas desaparezcan de forma instantánea o que la persona se sienta feliz y segura.  Ese sentimiento es algo así como: 

“Si tengo o consigo X, me encontraré bien”

“Si mi pareja cambiara, yo estaría bien”

“Si tuviera dinero, se acabarían todos mis problemas”

La forma de solucionar los problemas desde el pensamiento mágico son:

“Irme de aquí a un lugar donde la gente me trate bien”

“Encontrar a alguien que me quiera y me entienda de verdad”

“Estar en un sitio donde pueda descansar y no pensar en nada ni en nadie”

Estas soluciones mágicas pueden acabar convirtiéndose en ensoñaciones en las que el paciente se refugia para salir imaginariamente del lugar en el que está, lo cual es otro tipo de trampa psicológica.  Los cambios que si son posibles no se ven o no se valoran, por lo que se descartan sin intentarlo, o como mucho al primer intento.

La persona puede ver absolutamente lógico su deseo, sin darse cuenta de que no hay posibilidades que eso suceda aquí y ahora.  Al ver que el deseo no se cumple, solo queda lugar para la frustración y la desilusión.    Como estas soluciones son inviables la conclusión es:  No hay salida. 

Es por esto que la tendencia a este tipo de pensamientos resta posibilidades a la persona de hacerse con las riendas de su propia vida.  Solo las soluciones realistas, basadas en las opciones que son factibles en ese momento y están en nuestra mano, llevaran a auténticos cambios.

AMA, ÁMATE Y DÉJATE AMAR.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *