Pareja: cuando demanda mucha atención

Hay personas que se quejan de que su pareja les demanda mucha atención con frecuentes llamadas, peticiones de afecto, compañía, cuidado, etc., y generalmente, responden no contestando, distanciándose, hablándoles con impaciencia o hasta terminándoles porque se sienten presionados.

Ahora bien, cuando la pareja hace un llamado, parte del compromiso de tener una relación es responder a ese llamado, ponerse en el lugar de la persona, comprender cómo se está sintiendo e identificar qué es lo que verdaderamente necesita.  Muchas veces, sólo basta con escuchar, dar un abrazo, expresar un “estoy contigo en esto”, una cogida de mano o secar una lágrima.  Y, si no es posible en el momento en que se es necesitado, en cuanto se pueda, dar respuesta. ¡Es algo tan simple! 

Sin embargo, se convierte con mucha frecuencia en un círculo de interacción negativa.  Pues la persona desatendida, se siente no amada, abandonada o rechazada al no obtener respuesta a sus miedos o necesidades inmediatamente.  Ellas no comprenden  que  la no respuesta en algunos casos, es una forma de protegerse, pues muchos temen ser absorbidos, controlados o manipulados por sus parejas y que  cuando las personas son fóbicas a las emociones, las demandas en forma de protesta o presión, activa en ellos a su vez, emociones que no saben qué hacer con ellas o que simplemente, a veces no se puede estar disponible.

Para romper este ciclo sólo basta tener presente:

-El que es demandado, reconocer lo que está pasando en su interior cuando es llamado por la pareja, aceptar lo que está experimentando sin huir mediante las estrategias de no contestar, distanciarse ni tampoco agredir al responder con impaciencia o con rupturas temporales del vínculo. Y, cuando no pueda responder contingentemente, en cuanto pueda atender el llamado.

-El que demanda, hacerse cargo de sus sentimientos para ser paciente y  no caer tampoco en conductas agresivas, impulsivas o de desconexión.  Tener presente que todos tenemos experiencias internas que nadie puede ver y, por lo tanto, hay momentos en que es importante decirle a la pareja lo que estamos sintiendo cuando no acoge nuestros llamados.  Aunque puede ser duro porque la pareja no entiende el efecto que sus acciones tienen en nosotros, sino expresamos lo que sentimos, el dolor se va acumulando y al final es probable que lo acabemos diciendo de una manera dañina para los demás y para nosotros mismos.

En las relaciones, no hay buenos ni hay malos, hay  desencuentros que afectan a las parejas y es necesario reconectar para restablecer la seguridad y confianza en el vínculo. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *