Una infidelidad puede cambiar tu vida

Cuando veo cómo el diagnóstico del cáncer puede cambiarle la vida a una persona hacia una existencia llena de incertidumbre impotencia y dolor.  La comparo cuando se comprueba una infidelidad, si bien la salud física para muchos es más importante, la emocional también lo es. Una infidelidad puede cambiar la vida de una persona y de una relación para siempre. 

¿Por qué siendo la infidelidad casusa que unas personas se potencializan y otras se deterioran? ¿En qué va la diferencia?

Lo primero que he visto y es fundamental para marcar la diferencia es que mientras unas personas se permiten reconocer la realidad, nombrar las cosas como son, otras, por el contrario, tratan de ocultar la realidad, no la socializan, reprimen sus sentimientos y evitan todo lo que puede llevarlos al tema.

En segundo lugar, otro aspecto importante, es la búsqueda de apoyo, no sólo con familiares, amigos, profesionales que desde sus diferentes disciplinas pueden aportar al tema sino también espiritual.  En los otros casos, las personas por enojo, por vergüenza, orgullo o menosprecio del aporte profesional, espiritual o de los demás, se encierran en sí mismos. 

Un diagnóstico como el cáncer al igual que la infidelidad, tiene el poder de ser un evento lo suficientemente traumático como para deteriorar la calidad de vida de una persona.  No se trata de hacer una catástrofe del hecho, imaginando los peores escenarios a futuro, como si la vida estuviera dañada para siempre, sino por el contrario, abrirse a posibilidades de recuperación, sanación, perdón y aceptación.

Las personas que buscan ayuda están dispuestas a soltar, a entregar las emociones, las sensaciones, los pensamientos conforme se van presentando para no acumular tensión.   Renuncian al poder que se tiene, por paradójico que parezca, en la condición de víctima, a culpar al otro, a la vida, a Dios, etc., de lo ocurrido.  Las que no la buscan, se quedan con las ganancias secundarias, que como su nombre lo indica, son secundarias y no sirven para la sanación o curación, como en el caso de la infidelidad, por ejemplo, en el que muchas personas creen que si se curan, su pareja puede volver a hacerlo pues no tuvo consecuencias, por lo tanto, conservan el resentimiento, los pensamientos recurrentes sobre el hecho, la desconfianza, etc. 

La ayuda profesional y espiritual permite reflexionar para darse cuenta, qué cambios en el estilo de vida o de relación son necesarios para absorber el impacto, pues a veces no se deja en manos de nada ni de nadie la decisión de qué hacer con el tema:  O, la propia redención o la victimización. 

Así que, cuando se presenten en nuestras vidas experiencias perturbadoras o adversas como una enfermedad o una infidelidad, como ejemplos, posibles; es importante saber que no podemos predecir qué nos depara el futuro, si a causa de la enfermedad vamos a morir o la relación se terminará; como tampoco evitar lo que ya sucedió; pero sí tenemos la opción en el presente al reconocer lo qué paso y aceptar el apoyo espiritual, profesional, de amigos y familiares de elegir cómo queremos vivir la experiencia, como víctimas impotentes y sufrientes o cómo seres con capacidad de aceptar, acoger, transformar, aprender y amar incondicionalmente.

AMA, ÁMATE Y DÉJATE AMAR.

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